Desahacerse del peso acumulado
de (no por) los años,
los lugares internos
que quedaron vacíos.
Deshacerse de las palabras
no correspondidas y mas que eso
de los sentimientos que acompañaban a cada una de ellas.
Deshacerse de la mirada
de alguien que existió y ya no es
excepto el trago amargo de un ideal que esperó tener el efecto
de la cicuta.
Hacer el duelo
en la oscuridad
que se asemeja
a un Réquiem.