miércoles, 5 de julio de 2017

In Mundo

Ese mundo frío, lleno de recompensas fingidas y competencias silenciosas. Ese mundo de plástico, estadísticas e histeria tenía una ironía, el ángel perpetuo en su inocencia adolescente, rebelde y débil era venerado como la magna joya que cualquier pirata quisiera robar. Visto desde afuera daba lástima, hundido en su ego no tuvo la humildad de pedir ser salvado, al fin y al cabo para ciertos "dioses" los mortales solo cuentan para idolatrarlos.