En un rincón trozos,
bajo el agua,
diamantes vibrantes.
Este reflejo
no es el mismo,
a veces se esconde
detrás de una sonrisa.
Algo de quietud
entra en la plegaria
de los pensamientos
y el viento contradictorio
crea remolinos furiosos.
Lejano el amor
lejano el dolor
un silencio repentino
anestesia los sentidos.