Capas de carne fingiendo ser misterio
o una suerte de octava maravilla, cuerpos.
Reprimidos impulsos,
barreras para llegar al alma,
formas erróneamente establecidas
como perfectas, cuerpos.
El plástico poco a poco se encarna,
se derrite, los gestos naturales
quedaron atrapados en lo profundo del espejo.
Me pregunto cuántos quisieran escapar
de la mueca que es sonrisa petrificada.
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